martes, 22 de noviembre de 2011

Noche de invierno.


Los problemas se desvanecen en la oscuridad de la noche
y todo parece más bonito cuando la luna te alumbra el camino.
Tal vez me llamáis loca por querer una noche que nunca me abandona,
una luna que jamás se equivoca.
Por soñar que los problemas sin más salgan de tu boca
 y no vuelvan para quedarse, que sin más se marchen.
¿Quién soy yo para proteger tus sueños?
¿Quién soy yo para querer estar en ellos?
Protagonista de una historia sin final,
sin comienzo, toca esperar al tiempo.
Esperar que la luna indique el camino correcto,
que tú estés en él, esperando mi encuentro.
En la oscuridad verte, y tú jamás perderte.
Solo la noche será capaz de entenderte,
solo yo podré cuidarte.




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Aquello no era lógico, era amor.

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