Me
pregunto si es locura, si es amor, si es odio, o tal vez pasión.
¿Y si es una
mezcla de
todo esto? Una mezcla de besos y gritos, de abrazos y empujones, de insultos y
caricias, miradas, lágrimas y sonrisas. Insuperable, increíble, incansable,
insoportable, inigualable, como un beso en un portal antes de que
cuente díez. Como cuando estás a dos centímetros de su boca y te parece lejos,
como una despedida parece larga pero no lo es, las horas pasan y ahí sigues tú
creando sin más la despedida más eterna. Como cuando la abrazas y piensas: jamás
la soltaría. Cuando todo alrededor carece de importancia, cuando de un lugar típico,
hacemos un refugio, lo hacemos nuestro. Tu voz cantándome al oído canciones que
solo nosotras entendemos su significado, tus manías, tus locuras, tus miradas,
tus sonrisas, tus besos, todo.
Es raro, tal vez de locos, y cuesta entender
como hemos llegado a esto después de todo. Después de mandarnos a la mierda más
de una vez, de no hablarnos en semanas, de millones de palabras, de un montón
de tonterías que solo tú y yo entendíamos, después de desaparecer. Quizá fue el
destino, quizá tenías que volver, o algo te impulso a hacerlo. Tal vez yo
necesitaba volver, tal vez no aguantaba más y volvimos más fuerte que nunca. Todo
era como antes, nada había cambiando o eso pensábamos, pero algo cambió, algo
había cambiado mucho antes. Discutimos eso es cierto, pero no hay nada que nos pueda.
Recuerda,
solo tú me puedes enseñar a volar cometas por el cielo.
Be
us against the world.