sábado, 16 de febrero de 2013

Paso a paso, sin retraso.


Es mecánico, quizá un poco ridículo, o estúpido. Instrucciones para sobrevivir, para verte y no morir. Bueno, ¿Morir?, eso si que no, nada ni nadie merece que tu boca se llene de palabras con lágrimas. Espera, espera, ¿por qué escribes esto?, sabes que ni una línea se merece, ¿no?. Siempre miras al cielo, te ríes y piensas: “Está demasiado ocupada con su vida de plastilina perfectamente moldeada”. O eso cree ella. Mientras tanto el boli y el papel trazaran esa fina línea. ¿Qué que línea?, la del pasado y el presente. No tengas miedo, sigue el compás, la claridad de la melodía.

Todo cambio conlleva un esfuerzo y un primer paso al que llamaré: “Querer es poder”. ¿Os suena?, no está nada mal como lema en la vida. Debes querer levantarte y seguir caminando, que el tiempo a nadie espera y la vida se acelera.
Escribiendo aprendí que tras este primer paso no existen unas instrucciones por excelencia. Quizá un ápice de voluntad, un boli y un papel, nada más.
Aún conservo un trozo de las mías:

- Cerrar los ojos y contener la respiración al verla pasar, que al fin olvides su olor. No respirar cuando está cerca, evitar mirarle a los ojos recordando su color.
-Cuando ella este en frente, coger aire y contar once segundos, aguantar, y cuando se este yendo, soltar todo el aire de una vez, solo una.


Una de ellas, la última y más importante se me grabó a fuego:

Sobre todo no recuerdes su sonrisa.







domingo, 20 de enero de 2013

Little things.


Nunca se sabe si algún día te subirás de pie en un coche y chillarás a la chica que te  que te vuelve loca lo mucho que la quieres. Si te plantarás con un par de huevos en su casa con un megáfono, le darás los buenos días, y le pedirás que salga contigo. Si correrás tras un autobús con ella dentro intentando alcanzarlo, corriendo lo más rápido posible para que ella te vea y baje.
 Meterte en una caja gigante delante de su casa, llamar a la puerta y dejarle una nota: “Como tú eres mi mejor regalo, déjame ser el tuyo”. O quizá vendarle los ojos, y tan solo llevarla a su lugar favorito. Ser capaz de parar un jodido avión en marcha para que no se vaya , o subirte a la puta montaña más alta y gritar su nombre. ¿Y por qué no?, bajarle la Luna con todas y cada una de las estrellas. Cruzar el océano nadando por ella, y que incluso te quede aire para darle el mejor beso de su vida. 


Quien la sigue, la consigue.

viernes, 18 de enero de 2013

Limites.


Es curioso que las ganas de estar con alguien sean tan fuertes como para llegar a imaginar un accidente junto a ella. Bueno, realmente no a su lado. Fue extraño, mi mente se ha vuelto loca. Esto roza el límite de la crueldad y me asusto de mi misma.
Estaba en la estación dispuesta a coger el último tren hacia Barcelona, estaba entusiasmada por ese viaje desde hace tiempo. Mis amigos habían venido a despedirse de mi , llevaban una pancarta  y todo,  siempre tan detallistas: “¡Qué pases un buen viaje, te echaremos de menos!”.

Ni si quiera sabía que ella estaba ahí, en la otra punta de la estación. Todo marchaba bien, todo era normal. Bueno depende del concepto que tengamos por normal, pero para mi lo era. Una noche como otra cualquiera.  De pronto una ráfaga de viento hizo que sintiera que algo malo iba a suceder. No le di importancia, quizá solo era una tontería. Entre abrazos y lloros se hizo la hora de salida. Cogí mi maleta cuando  empecé a notar un fuerte dolor en el pecho, como un pinchazo, como si me clavaran miles de cuchillos de golpe. Solté la maleta y me estremecí del dolor. Mis amigos rápidamente me ayudaron intentando que no me desmayara. No podía articular palabra y el dolor era cada vez más intenso. Escuché como uno de ellos llamaba a la ambulancia, y como al otro lado de la estación una chica gritaba de dolor. Era ella.

Es absurdo imaginar una historia así, casi tan absurdo como la realidad. Solo quedará soñar con ella, imaginarme a su lado, y la fría noche. ¿Cómo pude llegar a sentir su mismo dolor?. Cuanto más sentía ella, más sentía yo. Está dentro de mi, soy suya, mi dolor es suyo, pero ella… Ella no es mía.





Si pensaste que existía un límite, te equivocabas.

sábado, 12 de enero de 2013

Ignorance.


Me da igual si anochece, si mañana llueve o no, como si nieva. No me importa el día que sea y mucho menos la hora, como tampoco me importa la inmensidad del vacío y el paso del tiempo. Si me levanto con el píe izquierdo, con el derecho, o con los dos, si ya no puedo caer más bajo. Si el llorar es igual que pensar, el saber que se acababa y que solo el soñar quedaba. Nada importa.
 Ni siquiera tu pelo, tu mirada, tu sonrisa, esa boca, tu puta carita, ni ese jodido olor que me vuelve loca. Nada. Tampoco el sonido del recuerdo, de cada instante. Ya ni el sentir importa cuando el significado no es el mismo para el Sol y la Luna, ni esperar una señal, algo que me haga continuar.


Aquello no era lógico, era amor.

Aquello no era lógico, era amor.