jueves, 3 de abril de 2014

La esperanza de una flor.

Todo empezó en una bonita explanada verde, llena de flores que alegraban y llenaban de vida cada rincón. Con graciosos arbustos de diferentes formas y enormes árboles, lugares preferidos para el descanso de los animales. Este paraíso rebosaba paz y tranquilidad, no existía nada que rompiera esa armonía de inocencia.

De pronto y de manera inesperada el cielo se tiñó de negro. Los animales comenzaron a correr por todos los lados, asustados. Un enorme estruendo revistió aquél paraíso y lo llenó de oscuridad. Las flores temblaban con cada ráfaga de viento, algo malo se acercaba. La más bella de ellas habló con el cielo para que detuviera la destrucción. Éste juró que no la dañaría y ésta se calmó pensando que el dolor no la desgastaría. Entre tanta discusión la flor comenzó a perder su hermoso color, agotada ante la situación yacía en el césped incapaz de levantarse. No era la primera vez que esto ocurría, más de una vez habían intentado destruir su alegría.

La batalla terminó en desgracia, no os voy a mentir. Un rayo cayó en la flor y ésta finalmente se desvaneció.









La esperanza de no ser dañado cae, como las hojas en Otoño.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Adiós.


Siempre he odiado la palabra “adiós”, siempre preferí un “hasta luego”. No soporto ver como algo se ha roto y no hay manera de unir esos trozos.
Esos momentos que quizá no fueron más que instantes en el tiempo, incapaces de reconstruirse y de continuar.
Supongo que lo mejor es dejarlo todo a un lado, todos y cada uno de esos textos que escribí.
Adiós inspiración, que te vaya todo bien, y que sonrías como nunca. Que al fin cumplas todos tus sueños, y tus lágrimas se conviertan en millones de sonrisas.
Esperaré a otra inspiración para escribir, no será igual, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Quizá vuelva a recurrir al ayer, a aquello que me ayudó a escribir, o quizá no. Nunca se sabe. Ya solo me queda desearte suerte, esto se acabó, no hay que mirar atrás, sólo nos queda avanzar.

Inspiración.


La inspiración va y viene, es como una ráfaga de aire, te roza por unos segundos y se va, y vuelve rozándote una milésima de segundo. Vuelve, necesito más que un simple roce, más que una simple chispa, más que un ápice de locura. Llega a mi vida, enséñame, dame ganas, dame fuerza.
Todo era más fácil cuando estabas en mi vida, cuando solo necesitaba un papel y un boli, y nada más. Inspiración, no tardes en volver, mis palabras te extrañan, quizá demasiado. Me haces ser yo, haces que mis frases tengan sentido, sin ti, solo son letras confundidas en un mar de dudas.
Un mar que no cesa de revolverse, una y otra vez, intentando calmarse, pero no puede. Las olas descargan su rabia contra las rocas, están frustradas, tristes, decepcionadas. Se acerca una tormenta, e inspiración se desvanece. Cae la lluvia como si jamás el mar hubiera sentido una gota en su profundidad. ¿Dónde te escondes inspiración?, la tormenta no dura para siempre, vuelve a mi vera. Te necesito cerca.

Más cerca que nunca, pero esta vez no te vayas. No quiero perderte una vez más. Sé que podría aguantarlo, al fin y al cabo, la tormenta nunca desaparece del todo. Pero no quiero comprobarlo, te quiero a mi lado, inspiración. Eras dueña de mis noches, de mis madrugadas, de mis palabras…Cogeré todas y cada una de las estrellas del cielo, para poder escribirte tan solo una palabra, solo una, suficiente para hacerte sentir todo lo que quiero que sientas. Subirme a la escalera más alta del mundo, y coger la primera estrella, y bajarla. Entonces respirar, cerrar los ojos y volver a subir al cielo. Ya con todas las estrellas en mi mano, cerrarla muy fuerte y soplar.

Vuelve.



domingo, 27 de octubre de 2013

La vida, un desierto.


Es como aquél que camina por un desierto, sediento, cansado.
Tan solo quiere llegar a algún lugar, no sentirse abandonado.
Sed de realidad, añoranza de amor y dar todo por ilusión.
Él ignora el significado de querer, de sentir, del corazón.
Una persona incapaz de valorar una botella de agua,
porque un día por la espalda le clavaron una estaca.

Golpe tras golpe, caída tras caída,
sus fuerzas se desvanecían.
No quería sentir, ni amar siquiera,
y el rocío de sus ojos, ojalá muriera.

Caminaba y caminaba, y nada le llenaba.
 “Aprende a quererte”, le decía irritada.
El alba es sabia, sabe más de lo que cree,
más de lo que siente, más de lo que ve.

Más que un desierto, un infierno parecía.
No había salida, no existía la alegría.
Ya nada queda, ni la esperanza,
ni el buen camino alcanza.

Él, desesperado se sienta y pone sus manos en la cabeza.
Se decía: “No tengo fuerzas ni de flaqueza”.
Y sin más, aquél que todo pudo conseguir, perdió.
“El caminar no es sencillo “dijo el alba.
Su fuerza sin más murió, y sus ganas ardían.
Tan solo quedo el rocío en sus mejillas.


miércoles, 23 de octubre de 2013

Un recuerdo en el fondo del mar.

Sin darte cuenta ese día se convierte en el último. Una despedida un tanto esperada y a la vez inesperada o eso pensó. Sabías que esto iba a ocurrir, aunque siempre pensaste que un remedio iba a surgir. Ni un adiós, ni un que te vaya bien, todo tan rápido, tan fugaz como aquella estrella que ni un deseo te dejó formular. 
Cuando una puerta se cierra, se abre una ventana, o en mi caso se cierra con llave y se echa al fondo del mar. La llave va descendiendo poco a poco mientras que tú cierras los ojos, y en esa caída respiras hondo. Todo irá bien.

Quizá se abra una ventana o aparezca una nueva llave más resplandeciente incluso que la primera. Una llave única e inigualable, como un objeto de coleccionista. Entonces la cogerás y abrirás una nueva puerta, el miedo, la curiosidad, y la incertidumbre te invadirán. Abrirás los ojos y pensarás: cuando  sea el momento daré el paso, tampoco hay que precipitarse, quizá aparezca una ráfaga de viento y me lleve contra la pared. Una vez más.
Trás todo esto queda el famoso recuerdo y aquél "lo vivido" del que tanto hablamos y a la vez repugnamos. Tan sólo algo permanecerá eternamente. Los textos, cada historia escrita en una hoja de papel, y como no aquella llave en el fondo del mar.
Una inspiración un tanto peculiar, algo alocada y sonriente. Aquella llave que mil alegrías y mil tristezas consiguió. En estos momentos, en el mar reposa esperando que alguien la recoja, y quien sabe, quizá ya lo hayan hecho.

Siempre quedará lo escrito, y aquél recuerdo en el fondo del mar.


sábado, 6 de julio de 2013

Las cosas claras.



Conforme van pasando los años, los pequeños detalles te hacen ver grandes cosas que no veías.
Y te das cuenta de que la persona que más cree que vale la pena, acaba siendo quién no vale una mierda. Que uno más uno no son siete, y que es pegarle a una piedra y aparecen mil iguales. Te das cuenta de que la gente cambia, y que ya nada volverá a ser como antes.  Que no siempre te va a tocar el mejor asiento en el cine, ni te gustará el final de la película. Porque también existen los finales tristes, y no  aquél “vivieron felices y comieron perdices”.
   Somos tan estúpidos que quien nos gusta no nos hace ni caso, y quien no nos gusta no nos deja en paz. ¿Y quien sabe?, quizá nos estemos perdiendo una gran persona.
  Que cuando hace frío queremos calor, y cuando hace calor queremos frío. Siempre quejándonos de todo cuanto nos rodea. Nos pasamos el día pidiendo algo inalcanzable sin ser capaces de cuidar lo que ya tenemos.  Que acabamos haciendo lo que odiamos que nos hagan, y que no siempre todo es maravilloso. Que no siempre va a ser tu mejor día, pero jamás pierdas tu sonrisa. Hay malas rachas, malos días, meses, incluso años. El tiempo pasa, y a nadie espera.

Aquello no era lógico, era amor.

Aquello no era lógico, era amor.